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El monstruo del acoso

El monstruo del acoso

Hay dos explicaciones para el uso de esta palabra inglesa. Una dice que viene de “bull”, toro, y que bullying sería cuando un individuo más fuerte utiliza su fuerza para atacar al más débil, de la misma manera que lo hace un toro. Otra explicación dice que viene de “bully”, que significa “bravucón”, aun cuando esa palabra también tiene la acepción de amigo o “cuate”. Ambos términos parecieran relacionados.

La acepción de acoso se la dio en los 90 el experto holandés Dan Olweus, quien se ha especializado en esta problemática. De acuerdo a él, elbullying  existe cuando una persona  “es expuesta constantemente a acciones negativas de parte de una o más personas. Las acciones negativas aparecen cuando una persona ocasiona intencionalmente lesiones o molestias a una persona, por medio de contacto físico, palabras u otras formas”.

Identificar el acoso

Saber cuándo sufrimos acoso o bullying es bastante sencillo. Alguien nos agrede sin razón, nos acecha, se ensaña o se obsesiona con nosotros. Nos preocupa ir a la escuela, al trabajo o al gimnasio por miedo a toparnos con aquella persona.  El acoso puede ser de varios tipos, pero lo importante es que nos hace sentir perseguidos, incómodos e inseguros. En casos especiales, aterrorizados.

Afrontar

Cuando nos confiamos a alguien el consejo más frecuente que nos dan para hacer frente al acoso es “no le hagas caso”. Sobre todo si se trata de un asunto de burlas o insultos. Este bienintencionado “no hagas caso” se refiere a no creer  que el ofensor tenga razón en lo que nos dice.

Sin embargo, por más firme que tengamos la autoestima, el bullying afecta, no tanto por el contenido de las palabras, sino porque nos mantienealertas. Mantenerse alerta es una de las cosas más agotadoras que hay. Es una respuesta automática. Nuestro cuerpo sabe que hay una amenaza y activa todos sus mecanismos de defensa.

Por ello, es absolutamente imposible “no hacer caso”. Además, el intentar ignorar al agresor es encenderlo más.  Por ello, enconcharse, retraerse, no contestar, es una mala táctica. Hay que afrontar el problema, confrontar al agresor, lo cual no quiere decir responder la agresión con otra.

Desactivar

Confrontar al agresor significa demostrarle que su acoso no nos hace tambalear. Esto es muy diferente de “no hacer caso”. Significa interactuar con él de manera asertiva, madura, para que sea evidente que sus acciones no tienen poder sobre nosotros. Mostrarle una actitud firme, e incluso, interrogarle sobre los motivos de su conducta con el fin de llevarlo a nuestro terreno, puede desactivar al acosador al quitarle la recompensa a su conducta: nuestro temor.

El bullying es un tema de poder. El acosador es un inseguro que busca reafirmarse ante alguien que percibe más débil. La forma de deshacerse de un acosador es demostrarle que somos más fuertes, psicológicamente hablando. Naturalmente, en el caso de agresiones físicas esto cambia, pero la asertividad, entendida como total confianza en uno mismo, siempre es la mayor ventaja.

Ahora, el lograr imponerse sobre un agresor de la forma arriba descrita es algo que no está al alcance de niños y adolescentes, carentes de la astucia necesaria. Es por eso que el acoso florece en estos niveles de edad. Los abusadores detectan bien cuando un semejante es frágil, y se ensañan con él para sentirse mejor acerca de sus propias carencias.

Bullying escolar

Resolver el bullying escolar es difícil y doloroso. Los padres no están presentes junto a sus hijos y los maestros muchas veces no están capacitados para mediar entre los conflictos. Los consejos más abundantes son el clásico “no le hagas caso” o “rómpele la cara”, ninguno de los cuales lleva a desactivar al agresor.

Idealmente, se debería conseguir que el agresor no sintiera la necesidad de ser violento. Un niño o joven agrede a otros como resultado de graves problemas en su núcleo familiar, que traslada al ámbito escolar. Ni un profesor ni un compañero pueden hacer nada por resolverlos, pero sí se puede enseñar a comportarse diferente. Por ello, actualmente en las escuelas mexicanas crece la tendencia a capacitar a los profesores en técnicas de solución de conflictos, cultura democrática y respeto a los derechos humanos y se han generado campañas permanentes para alertar sobre la existencia y la gravedad de este problema

Con todo lo positivo que es esto, desafortunadamente no ofrece solución de la noche a la mañana, ya que se trata de educar a la sociedad. Y cuando nuestro hijo es acosado, queremos que todo termine ya.

Por ello, la respuesta más inmediata es buscar orientación profesional para el niño que es víctima de acoso, con la finalidad de que el terapeuta le ayude a fortalecer su autoestima, su capacidad de relacionarse inteligentemente con otros, confíe en su propia personalidad y de esta manera deje de ser presa de esta clase de depredadores.

Claro está que el más necesitado de ayuda es el abusador, pero, si un niño viene de una familia tan disfuncional que le ha provocado conductas agresivas, ¿se puede esperar que le ofrezcan este apoyo? Por el bien de todos, ojalá que sea así.

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